Consideraciones y oportunidades: La internacionalización de la Mipymes y consorcios de exportación


Por Karen Víctor Investigadora CELIEM Datos del Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC), indican que el 98% del parque empresarial costarricense corresponden a mipyme, al revisar la participación de estas unidades productivas en las exportaciones, estadísticas de la Promotora de Comercio Exterior (Procomer), en el 2017 indica que la participación de las microempresas en el valor exportado es de un 4% y el de pequeñas y medianas empresas es de un 14%.


Lo anterior nos refleja una baja participación de las mipyme en las exportaciones, y si bien es cierto el tema de la exportación es algo que las empresas en su mayoría aspiran a realizar, debe ser un tema que requiere de planificación, y no verlo como un plan a corto plazo, en este proceso intervienen una serie de factores y la consolidación o años en el mercado nacional no garantizan éxito en los envíos internacionales.


Al considerar la exportación, es importante tener claro dos términos, uno es la capacidad exportadora de la empresa y la capacidad producción. El primer término hacer referencia a que la empresa necesita conocer o investigar sobre las regulaciones en el mercado de destino, la estructura de costos de la exportación, la cultura del país de destino, las regulaciones de etiquetado, entre otros; la empresa puede producir sus productos o servicios por si sola y a volúmenes razonables, pero no necesariamente tiene la capacidad o conocimiento para exportar.


En estos casos es donde la figura de los consorcios de exportación, podrían ser una alternativa para las mipymes con potencial o capacidad de exportación puedan incursionar en los mercados internacionales, y a la vez mejorar su competitividad y productividad.


La Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) menciona que al establecer consorcios permite a las mipyme combinar sus conocimientos, sus recursos financieros y sus contactos en un consorcio de exportación, las PYME pueden mejorar de manera significativa sus posibilidades de exportación y reducir los costos y los riesgos que implica la penetración en mercados extranjeros.


En el caso de Costa Rica, ha establecido un marco normativo, mediante La Ley para el fomento de la competitividad de la PYME mediante el desarrollo de consorcios N° 9576. Dicha Ley en su artículo 1 indica que [1]tiene como objeto establecer el marco normativo necesario para fomentar, crear, desarrollar y consolidar consorcios de pymes como mecanismo asociativo para fortalecer la competitividad y el desarrollo de las micro, pequeñas y medianas empresas.


Si bien es cierto la articulación de un consorcio involucra retos, es una gran oportunidad para que las mipymes se desarrollen y además, accesar a los incentivos y beneficios que brinda la Ley, como se menciona en el Capitulo lll:

  1. Acceso a servicios de apoyo empresarial

  2. Acceso a recursos de financiamiento.

  3. Participación como proveedores de la Administración central o descentralizada